domingo, 5 de febrero de 2012

Sin lactosa

No sé si os habréis dado cuenta, una de las etiquetas a las recetas que más se repite es “sin lactosa”.

Para quien no lo sepa (eso es que no me leéis mucho xD), tengo intolerancia a la lactosa. Hay diferentes enfermedades relacionadas con la leche, al fin y al cabo se solucionan todas de manera muy parecida, eliminándola la leche de la dieta.

Las principales dolencias relacionadas con la leche son, la alergia a la proteína de la leche de vaca, y la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche). La intolerancia alimentaria, por suerte, es muy diferente a la alergia alimenticia; la intolerancia es una afección a nivel digestivo por la carencia de la enzima lactasa; la alergia a la proteína de la leche de vaca, es una reacción inmunológica a la proteína de la leche, a nivel gástrico, pero también respiratorio o dérmico.

Actualmente en el mercado, y cada vez más, existen gran variedad de lácteos deslactosados, desde la ya común leche sin lactosa a nata, helados, incluso yogurts o quesos.

Hay algunas personas que no toleran incluso los lácteos deslactosados, los yogurts o quesos (naturalmente bajos en lactosa)

La etiqueta “sin lactosa” la uso en recetas que están completamente libres de lactosa, es decir, que no llevan leche, nata, mantequilla, queso ni yogurt. Hay que tener cuidado porque hay otros muchos productos que la llevan como aditivo, (como el fiambre, embutidos o muchos panes por poner un par de ejemplos) ahí cada uno debe tener cuidado de comprobar que no contengan agregados lácteos.

He decidido restringir tanto esta etiqueta ya que, al volverme mucho mas intolerante a la lactosa, llegándome a sentar mal cosas con pequeñísimas cantidades de lactosa; siempre que busco recetas sin lactosa, encuentro recetas que utilizan lácteos deslactosados, por lo que esas recetas no están 100% libres de lactosa.

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